Una breve historia del idioma galés

En cualquier lugar de Gales al que vayas, oirás el galés. Está en todas las señales de tráfico y en todos los edificios públicos y los supermercados. Es el idioma de todos los días en las tiendas, pubs y en internet, y en los miles de negocios e interacciones sociales diarios. Así que, en muchos sentidos, el galés es un aspecto más de nuestra vida diaria. Pero también es una parte esencial de lo que somos como pueblo. Nuestro idioma es la clave de nuestra literatura, nuestra historia y nuestro concepto de nación. Desciende directamente de las lenguas británicas habladas por el pueblo celta que habitaba en Gran Bretaña cuando los romanos llegaron en el año 43 d.C. Desde entonces, las sucesivas invasiones

Swords up against a wall

Arthurian legend, Owain Glyndŵr Centre, Machynlleth, Mid Wales 

han ido desplazando a los márgenes occidentales de Gran Bretaña. De hecho, la literatura galesa más temprana trata del Rey Arturo y las batallas contra los sajones. Pero el idioma galés sobrevivió –e incluso prosperó, gracias a la traducción de la Biblia realizada por el obispo William Morgan en 1588. El festival nacional (National Eisteddfod) se celebró por primera vez en 1861, seguido de la fundación de la Universidad de Gales en 1893, la Biblioteca Nacional de Gales en 1911, Plaid Cymru (el Partido de Gales) en 1925, y la Sociedad del Idioma Galés (Cymdeithas yr Iaith Gymraeg) en 1962. Desde 1999 tenemos nuestro propio gobierno descentralizado. Cerca del 20 % de la población habla galés, es decir, medio millón de personas aproximadamente.